21.3.11

Y para todos los hombres del mundo

Argentina asiste a un grupo terapéutico que yo coordino y además a sus sesiones individuales. En una de estas últimas, ella se quejaba de un paciente recién llegado al grupo. "En primer lugar usted tiene que entender que primero estamos los pacientes más antiguos", me espetó. "¿Por qué tendría que hacer yo esa distinción?", retruqué. "Porque son años, doctor. Me gané un lugar aquí, tengo derecho a..." Interrumpí: "Lo que ha ganado, si me permite, es experiencia y trabajo en el proceso de conocerse a usted misma".
Hasta aquí yo tenía todo muy claro. Pero, a mi pesar, estaba atravesando una situación inversa en la asociación de psicólogos a la cual pertenexco desde hace muchísimos años. Integrantes recién llegados se incorporaban con miradas diferentes que yo me negaba a aceptar. Los "inmigrantes" nos inspiraban a las personas con más tiempo en la institución rechazo y odio. Palabras descalificadoras circulaban en esa pequeña sociedad. Bolitas, paraguas, indios, cabezas, vagos y otras circulan en nuestra gran sociedad que, dicho sea de paso, evidencia una rara confusión con el tema del origen: denostamos al extranjero asumiéndonos como "de acá" cuando los reales originarios no poseen el privilegio de pertenecer que nosotros nos arrogamos siendo, en rigor, la mayoría, descendientes de inmigrantes, de desterrados, huérfanos, malandras y la peor lacra de la sociedad, si se quiere, de otras épocas.
Indagué en Argentina: "¿cuál es el problema?". Expelió: "Acá entra cualquiera en cualquier momento y te saca el lugar, con lo que me costó poder hacerme un lugar".
Ahí está la clave. Quedan en la memoria los sufrimientos que padecemos cuando ansiamos formar parte de una sociedad siendo un recién llegado. Como nuestros antepasados que sufrieron hambre, incertidumbre, denigración, descalificación, hasta hacerse un lugar y sobrevivir. Claro, y estos intrusos tienen el tupé de hacernos revivir aquello.
"Bueno, pero yo ya soy de acá, estos un día vienen y otro día se van como si nada", me dijo mientras se aferraba al sillón con sus manos tensas. "Quiere decir que no tienen nada para dar, que son carentes
como usted en algún momento", rematé, y se quedó callada.
La vivencia de la lucha por pertenecer se transformó en trauma, es herida abierta, amenaza latente. No se elaboró.
"¿Podría soltarse del sillón un momento?, le pedí. Recién ahí se dio cuenta de su rígida postura. Tímidamente soltó sus manos. Y en su rostro verifiqué una expresión de desahogo.
"¿Y cómo se elabora?", preguntó. "Alojando al otro en nosotros", respondí. "¿Y por qué hacerlo?", inquirió, otra vez tensa.
Es que elaborar esa lucha (nuestra y de nuestros antepasados), requiere conectarse con lo transitorio, lo cambiante, soltar nuestras ideas fijas, abrirse, dejarse cuestionar por eso nuevo que trae el otro (que no es carente sino diferente).
"Y por qué hacerlo". Me lo preguntaba esta vez a mi mismo. Por qué alojar nuevas lógicas y códigos de estos de estos inmigrantes de la asociación que sin duda no tienen la misma experiencia que yo.
"A esa pregunta le cambiaría el por qué por el para qué", dije y cerré la sesión.

Por Marcelo Cotton en Argentina al diván.

No sólo se trata de inmigrantes, se trata de toda la humanidad. Estamos vivenciando un mundo en donde lo normal es lo diverso y lo diverso es lo normal, y ante esta realidad es enriquecedor encontrar en el otro lo bueno que tiene para dar, y para esto hay que estar atento, abierto y flexible.

14.3.11

Tal vez sea malo estar despierta con poca ropa y sin comida, somos distintos y peleadores. El tiempo hace poesía con los errores....Tal vez tuvo algo malo haberte conocido yo no era adicta a nada y entraste en mi camino, dos animales muy definidos. No es fácil beber del río del olvido, es fácil beber me río pero no te olvido. Es difícil amor, explicar lo que sentimos por nos, es difícil amor promover que otros piensen como nos. Me puse rimmel pero muñecas me resultaron muy aburridas, probé matarme sólo en teoría yo a mi nunca me obedecería. Era tan rara la luz del día cuando no estabas yo no veía, estuve enferma de amor y truco. ES FACIL SUBIRSE A MIS VAGONES LO DIFICIL ES RESISTIR LOS SACUDONES.

3.12.10


DEMASIADO AMOR ES TAN MALO PARA ESTO COMO LA FALTA DE AMOR.

1.11.10

De lo visible a lo invisible...

El colonialismo visible mutila sin discimulo: te prohibe decir, te prohibe hacer, te prohibe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser.
Eduardo Galeano.

7.10.10

El caballero de la armadura oxidada.

Algún día de la semana pasada, llegó a la oficina un libro que alguien había dejado olvidado en el vestuario, "El caballero de la armadura oxidada" se llamaba, y constaba de una historia ilustrada, con un apartado de actividades al final, por lo que supuse que era un libro utilizado en la escuela. Pero eso no fue lo que llamó mi atención. Lo que si la llamó fue su dedicatoria, que decía: EL MUNDO Un hombre de pueblo, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana, y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales: hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano.
Mantente en paz con tu alma, en la ruidosa confusión de la vida.
Julieta. A.

29.8.10

Bienvenidos a Holanda.


Me piden a menudo que describa la experiencia de criar y educar a un niño con una deficiencia, para ayudar a la gente que no ha tenido esta experiencia tan especial a comprenderlo y a imaginarse como es. Es algo así… Cuando estás esperando un niño, es como planificar un maravilloso viaje de vacaciones a Italia. Te compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Angel, las góndolas de Venecia… Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Todo es muy emocionante. Después de meses esperando con ilusión, llega por fin el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas más tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice "Bienvenido a Holanda" ¿Holanda? dices. ¿Qué quiere Ud. decir con Holanda? ¡Yo contraté un viaje a Italia! ¡Tendría que estar en Italia! ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia! Pero ha habido un cambio en el plan de viaje. Han aterrizado en Holanda y tienes que quedarte allí. Lo más importante es que no te han llevado a un sitio horrible, asqueroso, llenos de malos olores, hambre y enfermedades. Simplemente, es un sitio diferente. Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje. Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a gente totalmente nueva, que no hubieras conocido nunca. Es simplemente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia. Pero después de haber pasado un cierto tiempo allí y de recobrar tu aliento, miras a tu alrededor y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso Rembrandts. Al mismo tiempo, toda la gente que conoces a tu alrededor está muy ocupada yendo y viniendo de Italia, y están todos presumiendo de lo bien que se lo han pasado allí. Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo: "Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que había planeado" Y el dolor nunca, nunca desaparecerá del todo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy significativa. Pero si te pasas la vida lamentándote por el hecho de no haber podido visitar Italia, es posible que nunca te sientas lo suficientemente libre como para disfrutar de las cosas tan especiales y tan encantadoras que tiene Holanda."
Autora: Emily Pearl Kinsgley, escritora del programa de TV "Barrio Sésamo".
Ya llevo más de una década en Holanda. Se ha convertido en mi hogar. He tenido tiempo para recobrar el aliento, para establecerme y acomodarme, y para aceptar algo diferente a lo que había planificado. Mirando atrás, reflexiono sobre los años cuando recién arribé a Holanda. Recuerdo con claridad el golpe emocional, mi temor, mi ira - el dolor y la incertidumbre. Durante esos primeros años, traté de regresar a Italia, tal como lo había planeado, pero fue en Holanda que debí permanecer. Hoy en día, puedo decir lo mucho que he andado en este viaje inesperado. He aprendido tanto. Pero, este recorrido ha tomado su tiempo. Trabajé duro. Compré nuevas guías de viaje. Aprendí un nuevo idioma y lentamente hallé mi camino en esta nueva tierra. Conocí a otras personas cuyos planes cambiaron, al igual que los míos, y que podían compartir mi experiencia. Nos apoyamos mutuamente y algunos se han convertido en amigos muy especiales. Algunos de estos compañeros de viaje llevaban más tiempo que yo en Holanda y resultaron ser guías veteranos, ayudándome a lo largo del camino. Muchos me han alentado. Muchos me han enseñado a abrir mis ojos a las maravillas que pueden contemplarse en esta nueva tierra. He descubierto una comunidad que se preocupa. Holanda no era tan mala. Creo que Holanda está acostumbrada a viajeros extraviados, como yo, y se ha tornado en una tierra hospitalaria, que extiende la mano para dar la bienvenida, ayudar y apoyar a recién llegados como yo. A lo largo de los años, me he preguntado cómo hubiera sido mi vida si hubiera aterrizado en Italia, como lo planifiqué. ¿Hubiera sido más fácil? ¿Hubiera sido tan enriquecedora? ¿Hubiera aprendido yo algunas de las lecciones tan importantes que he llegado a asimilar? Cierto, este viaje ha sido más retador y a veces yo he pataleado y he exclamado en protesta y por frustración (y aún lo hago). Y efectivamente, Holanda va a paso más lento que Italia y es menos llamativa que Italia. Pero también esto se ha convertido en una ventaja inesperada. De cierta forma, he aprendido a aminorar la marcha y a mirar más de cerca las cosas, ganando una nueva apreciación de las bellezas notables de Holanda, con sus tulipanes, molinos de viento y obras de Rembrandt. He llegado a querer a Holanda y a llamarla mi Hogar. Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer. Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imaginar.


5.6.10

Solterona en potencia.

"No tenés límite, con tal de tener lo que querés, hacér cualquier cosa, no te importa nada", me suelen decir en forma de reproche... también "Nunca conocí a alguien tan egoísta" y sus derivados... Algunas veces pongo el cronómetro en cero y pienso... (sólo algunas veces), qué tal mal o qué tan bien está ser así... Si me gusta, le doy para adelante; si no no. Pero todo se complica cuando me pongo a pensar.. "¿y entonces?". Sucede que toda mi vida se rige por la marcha del día a día, por lo bien o lo mal que esté mi autoestima en ese momento... así es dificil proyectar equilibrio, estabilidad... mi persona nunca se caracterizó por poseer esas cualidades: al trabajo, todo; al estudio, todo y un poco más (es el futuro); a la familia, lo que dé (en medida a lo que me hagan sentir); a los hombres, nada. ¡ A veces pienso que soy una solterona en potencia.!